dijous, 18 de febrer de 2016

Inquisidor

'El verdadero Inquisidor no pega. Habla, intimida (...) no tiene imaginación: es un tipo que ve el poder como un fenómeno externo, como un cúmulo de medios para conservar el status quo, sin esforzarse por estudiar su problemática. No es que se trate de un cretino o de un vanidoso sediento de gloria; a menudo carece incluso de ambiciones personales; se contenta con ser un desconocido casi sin autoridad, pese a hallarse en la antecámara del Poder. No es tampoco necesariamente malvado o corrupto: con frecuencia le mueven un odio sincero por el desorden y un amor no menos sincero por el orden. Pero el poder totalitario, opresor, es su dios: el modelo que tiene del orden es la simetría de las cruces de un cementerio. En esa simetría se encasilla él mismo sin discutir: no puede imaginar nada nuevo o distinto. Lo nuevo y lo distinto lo espantan. Devoto como un sacerdote de sistemas ya sancionados, diviniza los reglamentos y los obedece (...). Tiene oficinas en cualquier región de la Tierra, capítulos en todos los volúmenes de historia; (...) Es eterno, omnipresente, inmortal. Y nunca humano."


ORIANA FALLACI - Un hombre - Ed. Noguer
Fragment - pàg 47

2 comentaris:

Carme Rosanas ha dit...

Que bé que ho explica i quina por que fa...

matilde nuri i espona ha dit...

hola, Carme!
i quina por que ens hauria de fer no tenir-ne coneixement
un personatge que cal tenir lluny
.