dijous, 31 de març de 2016

a Imre Kertész



a Imre Kertész, avui que ha marxat

del recull OTRO LUGAR AL MISMO TIEMPO
- any 2009 - per qüestions de traducció
ALMA només funciona en castellà


ALMA  

en qué cuerpo late
                              el error humano de quién
                      la rebeldía que no fué

en qué cuerpo roe
                            la culpa sin disculpa
                      como el gusano la manzana
                                                  manzana se escribe alma en el idioma de los húngaros


dime, alma
cómo
de dónde

qué


¿alma?

dimecres, 30 de març de 2016

avui, a Pallejà, lectures i versos

avui, al Castell de Pallejà, llegiré tres poemes
un és aquest


VORA EL FOC - del recull   CORDES


  la immediatesa        mig histriònica
ens accelera la vida     el fet de gairebé
no voler llegir per segona vegada
un text   i pensar i gaudir i actuar
  a semblança de les dones primeres
 que decidiren d’explicar la vida
                       en rondalles      vora el foc
                        d'aleshores ençà no hi ha hagut
                             un aturador versemblant
                                capaç de capgirar la història
                                                      i
                                                      avui
          onegen senyeres als balcons
                                     tenim un nom
  i una fesomia al rostre ens identifica
 a despit de l'obsessiu control remot
                 d’aquell que punt per punt pren notes
                             i ataca frontalment
                                   vora el foc
                                        les rondalles

.

dilluns, 21 de març de 2016

PRENEU LES ROSES, Olga Xirinacs - 21 de març 2016


PRENEU LES ROSES


Mireu, és tan sols un moment. Contempleu
com entra la primavera de sang verda.
Preparo el meu quadern per escriure una estona
sobre aquest fenomen que arriba en silenci.
Potser un vent lleu, potser un mestral
mourà les fulles de les mèlies,
de les moreres i dels avellaners,
portarà el perfum dels jacints a les places,
sobre tombes recents, sobre les oblidades,
i recordarà a vius i morts que en aquest mes de març
hi ha un dia que en diuen dels poetes. De la poesia.
Tolstoi va escriure Resurrecció, la contundent entrada
a la força del viure i a l'ambició dels homes,
tot en una sola pàgina, la primera.
Oh, sí, llegiu-la. Perquè si alguna cosa cal que digui el poeta
és que la vida torna i es fa lloc, i que els homes
lluiten contra tota natura. Contempleu, també,
La primavera, d’Odilon Redon al Museu Puixkin:
la dona rosa i nua sota l'arbre immens,
i no cal dir res més en aquest dia vint-i-u de març.
L'he escrit ja fa molts anys, aquesta primavera,
mentre els llorers creixien i oferien
corones victorioses. Preneu les roses
abans no s'esfullin. Fulles i fulls de llibre
s'abandonen a la fràgil esperança del poeta.


imatge de google


Olga Xirinacs - 21 de març de 2016 - Dia Mundial de la Poesia

Gràcies, per la poesia
.

diumenge, 20 de març de 2016

(i 4) 'PRENEU LES ROSES', d'Olga Xirinacs

León Tolstoy 
Resurrección 

PRIMERA PARTE 
I

En vano los hombres, amontonados por centenares y miles sobre una estrecha extensión, procuraban mutilar la tierra sobre la cual se apretujaban; en vano la cubrían de piedras a fin de que nada pudiese germinar en ella; en vano arrancaban todas las briznas de hierba y ensuciaban el aire con el carbón y el petróleo; en vano cortaban los árboles y ponían en fuga a los animales y a los pájaros: la primavera era la primavera, incluso en la ciudad. El sol calentaba, brotaba la hierba y verdeaba en todos los sitios donde no la habían arrancado, tanto en los céspedes de los jardines como entre las grietas del pavimento; los chopos, los álamos y los cerezos desplegaban sus brillantes y perfumadas hojas; los tilos hinchaban sus botones a punto de abrirse; las chovas, los gorriones y las palomas trabajaban gozosamente en sus nidos, y las moscas, calentadas .por el sol, bordoneaban en las paredes. Todo estaba radiante. Únicamente los hombres, los adultos, continuaban atormentándose y tendiéndose trampas mutuamente. Consideraban que no era aquella mañana de primavera, aquella belleza divina del mundo creado para la felicidad de todos los seres vivientes, belleza que predisponía a la paz, a la unión y al amor, lo que era sagrado e importante; lo importante para ellos era imaginar el mayor número posible de medios para convertirse en amos los unos de los otros. 
    Así, en la oficina de la prisión de una cabeza de partido se consideraba como sagrado e importante no el hecho de que la primavera regocijase y encantase a todos los hombres y a todos los animales, sino el de haber recibido la víspera una hoja timbrada y numerada que contenía la orden de conducir aquel mismo día, 28 de abril, a las nueve de la mañana, al Palacio de Justicia a tres detenidos: dos mujeres y un hombre. Una de esas mujeres, considerada la más culpable, debía ser conducida por separado. Y he aquí que, de conformidad con semejante aviso, el 28 de abril, a las ocho de la mañana, el vigilante jefe entró en el sombrío e infecto corredor del departamento de mujeres. Iba seguido por la vigilanta, mujer de aspecto cansado, de cabellera gris, vestida con una camisola cuyas mangas estaban adornadas de galones y la cintura recamada de azul. 
    -¿Viene usted a buscar a Maslova? -preguntó, acercándose con el guardián a una de las celdas que daban al corredor. 
    El vigilante, con un ruido de chatarra, hizo funcionar la cerradura y abrió la puerta, por la que se escapó un aire más nauseabundo aún que el del pasillo. 
    -¡Maslova! ¡Al tribunal! -gritó. 
     Luego cerró la puerta y aguardó. 
    Incluso en el patio de la prisión, el aire que llegaba de los campos era fresco y vivificante. Pero en aquel corredor, la atmósfera se mantenía pesada y malsana, infectada de estiércol, de podredumbre y de brea, lo que hacía que todo recién llegado, desde el mismo momento de su entrada, se pusiera tríste y taciturno. La vigilanta lo notó también, por muy acostumbrada que estuviese a aquel aire viciado. Apenas entró en el comedor experimentó una especie de fatiga y somnolencia. 
    En la celda común de las presas se oían voces y el ruido de pasos producidos por pies descalzos. 
    -¡Vamos! ¡Más aprisa! ¡Te digo que te apresures, Maslova! -gritó el vigilante jefe por la rendija de la puerta entornada. 
    Dos minutos después apareció una mujer joven, bajita, de pecho amplio, vestida con un capotón de tela gris puesto encima de una camisola y de una saya blanca. 
   Con paso seguro se acercó al vigilante y se detuvo a su lado. Llevaba medias de tela y, como calzado, unos trapos bastos arreglados en la misma cárcel a manera de zapatos; se cubría la cabeza con una pañoleta blanca que coquetamente dejaba escapar los bucles de una abundante cabellera negra. Su rostro tenía esa palidez particular que sigue a un largo enclaustramiento y que recuerda el tinte de las simientes de patatas guardadas en los sótanos. La misma palidez había invadido igualmente sus manos, pequeñas y anchas, y su cuello lleno, que emergía de la gran abertura del capotón. y en aquel color mate del rostro se destacaban unos ojos negros, brillantes y vivos, uno de los cuales bizqueaba ligeramente. 
    La joven se mantenía erguida, adelantando su amplio busto. Al llegar al corredor levantó la cabeza, miró directamente al vigilante a la cara y se detuvo en una actitud que daba a entender que estaba dispuesta a hacer todo lo que se le mandase. La puerta de la celda iba a cerrarse cuando apareció el rostro pálido, arrugado y severo de una anciana que se puso a hablarle a Maslova. Pero el vigilante rechazó con el batiente de la puerta la cabeza de la presa, que desapareció. Una risa de mujeres resonó en el interior. Maslova sonrió igualmente y se acercó a la mirilla enrejada. Desde el otro lado la vieja le gritó con voz ronca: 
    -¡Sobre todo, procura no decir demasiado! ¡Repite siempre lo mismo y nada más! 
    -¡Bah! -dijo Maslova sacudiendo la cabeza-. Me pase lo que me pase, nada podrá ser peor de lo que es. Todo es una misma cosa. 
    -Desde luego que todo es una cosa, y no dos -dijo el vigilante jefe, convencido de haber hecho un brillante juego de palabras -.¡Vamos, en marcha! 
    El ojo de la vieja, pegado tras la mirilla de la puerta desapareció y Maslova siguió al guardián con cortos y precipitados pasos. Bajaron la ancha escalera de piedra, pasaron ante las celdas de los hombres, más malolientes aún y más ruidosas que las de las mujeres, y, bajo las miradas de los inquilinos de las celdas, llegaron así a la oficina de la cárcel, donde aguardaban dos soldados con el fusil en bandolera. El escribiente que se encontraba allí dio a uno de los soldados una hoja impregnada de olor a tabaco y dijo, señalando a la detenida:
    -Hazte cargo. 
    El soldado, un campesino de Nijni-Novgorod, de cara marcada por la viruela, se puso el papel en la vuelta de la manga, sonrió y guiñó maliciosamente los ojos a su camarada, un chuvaco de anchos pómulos prominentes. Los soldados y la presa salieron de la oficina y luego franquearon la gran verja de la cárcel. 
    El grupo caminó por la ciudad por el centro de la calzada. Los cocheros, los tenderos, las cocineras, los obreros y los empleados se detenían, examinando con curiosidad a la presa. Algunos sacudían la cabeza y pensaban: «He ahí adónde lleva una mala conducta, que afortunadamente no se parece a la nuestra.» Los niños miraban con espanto a "aquella criminal", pero se tranquilizaban a la vista de los soldados que la ponían en la imposibilidad de hacer daño. Un campesino que acababa de tomar té en la posada y vendía carbón se acercó a ella, hizo la señal de la cruz y le entregó un copec. La joven enrojeció, bajó la cabeza y murmuró algunas palabras. 
    Sintiendo miradas fijas en ella, observaba sin volver la cabeza a quienes se quedaban contemplándola al pasar, divertida por verse objeto de tanta atención. Gozaba también de la dulzura del aire primaveral al salir de la atmósfera malsana de la cárcel. 
    Pero, habiendo perdido la costumbre de caminar, con sus zapatos de trapo se lastimaba al pisar sobre las piedras, esforzándose por no apoyarse demasiado en el suelo. Al pasar ante la tienda de un vendedor de harina en cuyo umbral picoteaban algunas palomas, la presa estuvo a punto de pisar a una de ellas. Ésta levantó el vuelo y, con un batido de alas, casi rozó la oreja de MasIova. Ella sonrió; luego, al recordar su situación lanzó un profundo suspiro. 

II 

dissabte, 19 de març de 2016

Recital Audiovisual - Marta Pérez i Sierra


Gràcies a  Marta Pérez i Sierra  per convidar-me a participar en el 
RECITAL AUDIOVISUAL, presentació del seu llibre 'M'he empassat la lluna'   i lectures d'altres poemes i texts, dins els actes de la dona treballadora que organitza l'Ajuntament de Santa Eulàlia de Ronçana;  amb Josep M. Partegàs, Sònia R. Pérez, Olga Casanova, Maite Mompart, David Galindo i Cèlia Galindo.


foto: Biblioteca Santa Eulàlia de Ronçana


En la foto, llegeixo el poema ANYS LLUM AMIDEN DISTÀNCIES 

del recull  A TALL D’AIGUA

 

 

    i aquí tu i jo

 plens de pau

mirem la lluna damunt el mar

iniciem la dansa ritual

 

                              la ballem o dansem?

 

   fem giravoltar

les nostres còrpores greus

el primer i últim verisme

aliens als tubs de neó i al paper mussolina

 

lluny del pas canviat d’un mal somniador

 



divendres, 18 de març de 2016

(3) 'PRENEU LES ROSES', d'Olga Xirinacs

Ahir, vaig participar en la lectura conjunta del poema 'PRENEU LES ROSES', d'Olga Xirinacs. En concret, i amb emoció, vaig llegir aquests versos:


'Oh, sí, llegiu-la. Perquè si alguna cosa cal que digui el poeta
és que la vida torna i es fa lloc, i que els homes
lluiten contra tota natura. Contempleu, també, 
La primavera, d'Odilon Redon al Museu Puixkin:
la dona rosa i nua sota l'arbre immens,
i no cal dir res més en aquest dia vint-i-u de març'



17 de març de 2016
Biblioteca de Santa Eulàlia de Ronçana


dijous, 17 de març de 2016

dia de la poesia catalana a Internet


TRET VITALICI

escampadissa de pètals
que la vida
                    
de nou
aplega
en poncella
i
flor
              oloro


del recull inèdit: UN BOTÓ PER A CADA TRAU
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dimecres, 16 de març de 2016

DMP - poema en anglès - DEREK MAHON

As It Should Be — DEREK MAHON



We hunted the mad bastard
Through bog, moorland, rock, to the star-lit west
And gunned him down in a blind yard
Between ten sleeping lorries
And an electricity generator.
Let us hear no idle talk
Of the moon in the Yellow River.
The air blows softer since his departure.
Since his tide burial during school hours
Our kiddies have known no bad dreams.
Their cries echo lightly along the coast.

This is as it should be.
They will thank us for it when they grow up
To a world with method in it.



(en els comentaris, hi he deixat una traducció al català 
la responsabilitat és del traductor automàtic de Google...)

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dimarts, 15 de març de 2016

DMP- poema en castellà - Dulce Chacón


AMANECEN DÍAS

                                    A Mercedes


Amanecen días
sujetos a una brida invisible.
Ya despiertan
con la discordia desprendida,
el brío sometido
y clavada la espuela.

Dondequiera que caiga la mirada
será por error,
los ojos
-en semejantes días-
no son precisos.

Implacables
nos conducen al azul marino
sin preguntarnos nada.

No hay opción sino el derribo,
desalojar la bota
que calza espuelas.




DULCE CHACÓN - Cuatro Gotas
Ellago EdicionesPoesia
Primera Edición - Mayo 2003





dimarts, 8 de març de 2016

(2) 'PRENEU LES ROSES', d'Olga Xirinacs

del poema que Olga Xirinacs ha escrit per al Dia Mundial de la Poesia
avui, dia 8 de març, Dia de la Dona celebrem els versos

Contempleu, també,
La primavera, d’Odilon Redon al Museu Puixkin:
la dona rosa i nua sota l’arbre immens,
i no cal dir res més en aquest dia vint-i-u de març.


La primavera - Odilon Redon

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divendres, 4 de març de 2016

(1) 'PRENEU LES ROSES', d'Olga Xirinacs

del poema que Olga Xirinacs ha escrit per celebrar el 21 de març
Dia Mundial de la Poesia



Institució Lletres Catalanes
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